viernes, 19 de agosto de 2011

cap 3 : una nota


Las palabras simplemente no aparecían, eran cerca de la una de la madrugada y Sophie se encontraba despierta con la tenue luz de una vela, escribiendo una carta para su tía, pero simplemente no podía, Rachel la había cuidado tanto y ahora ella simplemente se iba por una tonta idea que había surgido en su mente. Al final la carta le había salido muy larga, sabía que Rachel se iba a enojar así q decido finalizar con una chiste "cuando vuelva, me contaras la historia de como conociste a Michael, con detalles" sabía que eso no haría reír a su tía pero le quitaría seriedad al asunto. Cuando estuvo segura, fue sigilosamente al dormitorio de su tía y haciendo el menor ruido posible dejo la carta en la mesa de noche. "perdón" pensó de nuevo y salió a preparar todo lo que necesitaba, pero no tenía mucho, se puso el vestido más viejo que tenia, no iba a arruinar los nuevos, unas botas, y preparo una mochila con agua, unas mantas y el dinero que había sobrado, y así salió de la casa, no quería ver atrás.
El sol aun no salía y el bosque se veía aterrador junto a ella, pero no se dejo dominar por los nervios y siguió, para cuando llegó al pueblo estaba amaneciendo, pensó que tendría que esperar mucho para que abrieran alguna tienda y comprar comida, pero resultó que había una abierta, aunque solo vendía frutas y vegetales.
-buenos dias-le dijo al señor que apiñaba cajas en el interior de la tienda- me preguntaba si podría venderme algo de comida.
-por supuesto- le contesto este- pero que hace una señorita tan temprano por el pueblo?
-hare un pequeño viaje y pues soy madrugadora-le mintió Sophie - y usted porque abre tan temprano?
-estoy arreglando la tienda para la inspección real, el Rey viene hoy al medio día.
-el rey viene??- Sophie se extraño, el rey y la reina nunca se acercaban al pueblo sin que ubiera una razon de fuerza mayor.
-si a todos les extraña- le contesto el hombre- pero bueno¿ qué me dijo que queria ?
Sophie pidio unas fresas, le pago al hombre y se fue, hubiera pedido algo más pero realmente tenía muy poco dinero, tal vez no sería un largo viaje pero mejor prevenir que lamentar.
                                                                                 ...
Cuando el sol ya estaba en lo alto, se podia ver entre los árboles, el bosque era hermoso, el aire fresco, los  y pequeños animales en los arboles, toso era verde, la única parte de su cuerpo que se quejaba eran sus pies, Sophie penso que si seguia así terminaría cortándoselos, así sentiría menos dolor. Había recorrido casí tres kilómetros, tropesandose con ramás, y aun no encontraba el rio, pero estaba cerca, podía oír el agua correr, siguio caminando un poco más cuando por fin el rio Ewain apareció frente a ella, suspiro con cansancio y decidió que podría sentarse un momento, pero antes de hacerlo noto algo unos metros más adelante, se dirigió hacia allí, le había parecido un montículo de tierra pero realmente era tienda de campaña, la lona estaba rota y mugrienta pero a ella no le importo, levanto la tienda para encontrarse con un libro, había varias cosas más, mantas, cuchillos, había unas huellas en el lodo que parecían de lobos pero a Sophie le pareció que se asemejaban un poco más a la de los perros que son casí iguales pero ella  sabía diferenciarlas, pero lo que más llamó su atencion fue el libro, se agachó a recogerlo y al abrirlo noto que todo estaba escrito con la letra de su madre, eran sus anotaciones, sus descubrimientos, una lagrima corrió por la cara de Sophie, y otras le siguieron, busco un lugar cómodo y se sentó pero cuando lo hizo calló un pequeño trozo de papel, una nota,  se notaba que había sido escrita con prisa, los bordes estaban rasgados y la letra mal hecha, pero se entendía perfectamente eso era lo peor, ya que decía "un destino peor que la muerte".
Este pensamiento aterrorizo a Sophie, la nota no parecía completa pero el mensaje se entendía muy bien. El miedo surgió en ella, no podía con esto, así que decidio dar media vuelta y regresar a su casa y aguantar los regaños de su tía, que importaba ya, guardo la nota en la mochila y cuando estaba a punto de irse, un horrible gruñido resonó a sus espaldas, sacudiendo el bosque entero....

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